En días pasados, visité una
conocida librería en el centro y vi que cuentan con la gran mayoría de los
títulos de los Studio Ghibli. Me confieso gran admiradora y fan de todas las
realizaciones que han visto la luz, pero una de ellas era aún desconocida por
mi: “Mis vecinos los Yamada” del director Isao Takahata.
Takahata nació en Japón, el
29 de octubre de 1935. Es director, productor y guionista de cintas de
animación. En sus inicios, dirigió su primera obra “Hols, el Príncipe del Sol” en 1968, en colaboración con Hayao
Miyazaki. Entre 1974 y 1978 ambos trabajan en la serie “Heidi, la niña de los alpes”.
En 1985 junto con Miyazaki,
fundan Studio Ghibli, de la cual existen películas que fungen como carta fuerte:
películas como “El Viaje de Chihiro” (2001)
y “El Castillo ambulante” (2004) que significaron, incluso, una mayor
proyección internacional.
De la obra de Takahata en
Ghibli, evidentemente y sin lugar a dudas, su obra maestra es “La tumba de las luciérnagas” (1988), donde
nos deja ver una gran sensibilidad para contar una historia fraterna en medio
de las dificultades de un país en guerra. “Recuerdos
del Ayer” (1991), para mi, es una obra menor que compensa posteriormente
con “Pompoko” (1994), donde un grupo
de mapaches nos aleccionan acerca del trabajo en equipo; la invasión y
proliferación del hombre en la flora y fauna sin respeto ni consideración con
los verdaderos habitantes.
“Mis vecinos los Yamada” (1999)s cambia el tono de sus pelis anteriores
y nos ofrece una comedia familiar que se presenta con el estilo de tiras
cómicas (este es en sí su origen, basado en un manga de Hisaichi Ishii). Se
dice que es la primera película del Studio Ghibli elaborada enteramente por
computadora, sin emplear las técnicas tradicionales de animación, por lo que
también su costo fue elevado.
En esta cinta, vemos la vida
cotidiana de una familia japonesa de clase media, pero cuyos personajes son tan
definidos que retratan los roles de una familia “clásica”: el padre, la madre,
el hijo adolescente, la hija pequeña, la abuela y un perro, mudo testigo.
Conociendo los antecedentes
de Takahata, vemos que su inclinación narrativa es el drama, y por eso es que
me sorprendió gratamente la comicidad que emplea en “Mis vecinos…” para
mostrarnos lo complicado que pueden ser las interrelaciones en un grupo
familiar, entre padres e hijos, hijos
que después serán padres y esposos, donde manifiestan sus frustraciones y
vicisitudes cotidianas (algo así como lo que cantaba Sui generis en “Pequeñas
delicias de la vida conyugal”) pero teniendo claro el amor y la unión familiar
a fin de navegar conjuntamente en el mar de la vida.
Otro detalle que me fascinó
fue que a manera de corte de alguna reflexión de la dinámica familiar, presenta
algunos poemas de Matsuo Bashō (1644-1694), poeta japonés del que confieso ¡oh
hermanitos míos! desconocía su existencia y sobre todo su obra.
Hurgando en la web, aprendí
que este poeta recorrió todo su país a pie para poder encontrar inspiración
para sus escritos, por lo que sus poemas están influidos por el mundo que le
rodea. Es uno de los máximos representantes del Haiku, una forma de poesía tradicional japonesa, cuyos temas
principales se basan en el asombro que produce en el poeta la contemplación de
la naturaleza, los fenómenos naturales, el cambio de las estaciones y la vida
cotidiana de la gente. Su estilo se caracteriza por la naturalidad y la
sencillez.
De lo que también me enteré y
que de seguro ustedes ya conocían ¡oh queridos y cultos lectores! es que
algunos poetas acompañaban el haiku con una pintura. A esto se le denomina “haiga” (Nota: no confundir con la
famosa frase de FeCal: “Haiga sido como haiga sido”). Con el fin de acompañar el
haiku, muchos poetas realizaban una pintura, generalmente sin demasiada
perfección. Matsuo Bashō fue el primer poeta en adoptar esta forma del haiku.
Pero retomando la peli, me
parece muy acertada la incursión de Bashō, ya que el director relaciona
adecuadamente el análisis que hace de la observación de las actitudes
familiares con poemas que, aunque breves, son contundentes en su mensaje.
Por obvias razones ¡oh
queridos y amados lectores! no contaré la trama de la película, esperando que
algún día tengan la oportunidad de disfrutarla, pero termino esta nota con las
palabras de la canción final, una tonada muy pegajosa que dice así:
“¿Qué será será?
no lo podría yo saber
no hay nada seguro ya
sólo queda esperar...
qué será, será”







He llegado hasta aquí por que buscaba la definición de haiku , debo decir que esta película la he visto hasta el cansancio ya que me agrada mucho la comedia costumbrista
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