"Dedicado a todos,
ancianos de hoy, ancianos de mañana"
Hace unos meses, tuve la
oportunidad de disfrutar de un hermoso y emotivo tebeo español llamado
“Arrugas”. Su autor: Francisco Martínez Roca, mejor conocido como “Paco Roca”
nacido en 1969 en Valencia, España. De este autor, también tuve la oportunidad
de leer otra novela gráfica “Memorias de un hombre en Pijama” recomendable
también, pero de la que luego les hablaré.
Este cómic, editado en España
por Astiberri en 2007 es una novela gráfica multi premiada, mérito
significativo viniendo de un tebeo o cómic, género poco valorado,
sobre todo, por los que creen que los comics son dirigidos a niños o adolecentes. En
este caso y en palabras del autor, se basa en casos cotidianos, tomados de la
realidad, ya que conoció al “verdadero” Emilio.
Arrugas fue tan exitosa que
no dudaron en llevarla a la pantalla grande bajo la dirección de Ignacio Ferreras además coguionista. El filme cuenta con la producción de Perro
Verde Films, los cuales estrenaron en 2008 el largometraje de animación 3D “El Lince Perdido” de Manuel Sicilia y
Raúl García y presentado por Antonio banderas, habiendo ganado el Goya a la
mejor película de animación, entre otros premios. También cuenta con la
producción de Cromosoma, cuyo mayor éxito internacional es la estupenda cinta “Las Trillizas de Belleville” (The Tripletes,
2003).
El filme es bastante fiel al
tebeo original, suprimiendo algunas escenas que el comic puede tratar
libremente, pero que resultarían excesivos en el filme.
Lo que me llama poderosamente
la atención, es el tratamiento que da a el tema de la vejez, pero no de una
forma melodramática, ni lastimera. Vemos la visión de los adultos mayores en su
día a día sin quejas ni amarguras, pero sentimos sin embargo, una punzada que
nos recuerda la amarga realidad de la senectud, sobre todo, cuando el tiempo ha
hecho mella los órganos vitales y la dependencia para realizar las labores más
sencillas dependen de otras personas.
A partir de ello, surge la
necesidad de reflexionar el papel de nuestros viejos, de nuestros adultos
mayores dentro de nuestras casas como familia, abuelos, como personas sin
derechos ni dignidad en la sociedad. Considero que ésta no ha valorado lo
suficiente a nuestros ancianos, no sé si sea por nuestra cultura o sea un
fenómeno global. Le damos tanta prioridad a la niñez y a los jóvenes, que poco
reparamos en las condiciones y oportunidades que tienen nuestros viejitos con
toda la experiencia y sabiduría que cargan encima.
¿Pero saben qué, ¡oh! queridos
hermanitos?
Todos, ineludiblemente, vamos
para allá….











